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Otra política de drogas es posible

Las sustancias que modifican la conciencia y/o el estado de ánimo han sido utilizadas por hombres y mujeres a lo largo de toda la historia; hoy el uso de estas sustancias forma parte de nuestra sociedad. Distintos tipos de personas establecen diferentes tipos de relación con muy variadas drogas arbitrariamente definidas como legales o ilegales.

A pesar de los esfuerzos, medios y presupuestos destinados a impedir que los ciudadanos españoles consuman drogas, cada año los indicadores demuestran un incremento del número de personas que las consumen en nuestro país. Los datos del PNSD referidos al año 2001 así lo evidencian.

La instauración de las políticas de prohibición de drogas ha sido un error histórico que no sólo está siendo inútil, sino también contraproducente. El Estado español, en tanto que firmante de los tratados internacionales sobre drogas, ha desarrollado una política sobre el tema que parece ignorar que éstas forman parte de nuestra sociedad. Estas políticas seguirán fracasando, pues no abordan de manera realista y pragmática la cuestión, creando muchos más problemas de los que pretenden resolver, principalmente en los ámbitos de la salud pública y de la seguridad ciudadana.

Todo ello ha generado situaciones, referidas a diferentes sustancias, ilegales o legales, que precisan ser diferenciadas, aunque ahora nos referiremos tan sólo al cannabis, como ejemplo más evidente de cuanto decimos.

La importante extensión social del cannabis, la quiebra de la alarma social vinculada a su consumo, su insignificante incidencia en problemas de salud pública y conflictividad social, y el mayor conocimiento sobre sus propiedades, son factores que evidencian la sinrazón de la prohibición del cannabis, y cuya aplicación –por la vía penal, o punitivo-administrativa– comporta multitud de problemas a quienes lo consumen por placer o a las personas que lo usan con finalidades terapéuticas; y también a muchos otros sectores de la sociedad (jóvenes criminalizados, padres inútilmente angustiados, inseguridad ciudadana, la explotación que genera su tráfico, la corrupción a todos los niveles, etc.)

La prohibición de la “droga” deja inermes a muchos ciudadanos: es la condición política que hace posible el gran poder del narcotráfico, intensificando aún más la explotación –social y ecológica– de los sectores más pobres del planeta y la corrupción en los estados actuales; favorece un imaginario que considera absurdamente que algunas de estas sustancias son droga y otras no, e impide una educación real sobre el tema. Todo lo cual dificulta el ejercicio de la capacidad autónoma de decisión, tan indispensable en ese terreno como en cualquier otro, para poder ejercer el pleno derecho de ciudadanía, propio de las sociedades democráticas y, en definitiva, para disfrutar una vida digna de ser vivida.
 

 
POR ELLO:

Quienes suscribimos este manifiesto, buscamos generar modificaciones pragmáticas en las políticas de drogas para que éstas no deriven en daños para las personas y la sociedad.

Como alternativa frente al ineficaz “No a la droga”, “Que no piensen por ti”, y en colaboración con un amplio movimiento internacional del que forman parte juristas, sanitarios, educadores, trabajadores sociales, policías, consumidores, usuarios, pacientes, familiares, gestores políticos y ciudadanos en general, demandamos una política de drogas, más justa y eficaz. Como primeros pasos, aquí y ahora, proponemos:

• Reconocimiento legal del derecho al cultivo de cannabis para el consumo personal y su tenencia, su regulación para uso terapéutico, así como la suspensión en la aplicación de la Ley de Protección de la Seguridad Ciudadana (LO 1/92) en este ámbito.

• Una regulación que favorezca el control de calidad de las sustancias, básicamente a través de su análisis y la generalización de equipos de apoyo que prevengan a los consumidores en centros juveniles, lugares de ocio, y similares.

• La apertura y difusión de tratamientos con heroína para aquellos consumidores en situación más precaria que no se benefician de otros tratamientos y la diversificación de intervenciones orientadas a prevenir enfermedades asociadas al uso de drogas.

Estas medidas permitirían demostrar a la ciudadanía que, ante la quimera de una sociedad libre de drogas, existen alternativas más razonables que tienden a mejorar las condiciones de vida de quienes las consumen y de sus allegados, a debilitar la economía política del narcotráfico, a controlar las arbitrariedades en la aplicación de las leyes de drogas y a fomentar la cohesión entre los distintos grupos de la sociedad.

Hacemos un llamamiento a la sociedad civil, movimientos ciudadanos, tejido asociativo, instituciones y partidos políticos para que se adhieran a este manifiesto, y para que promuevan y amplifiquen el debate orientado a abandonar el modelo represivo, a fin de avanzar hacia modelos alternativos basados en la educación sobre buenas prácticas, la información veraz, la reducción de riesgos, el respeto a los derechos básicos de la persona y la solidaridad.
 

Para adherirse al manifiesto, enviar un mensaje a:
fac@cannabiscafe.net
haciendo constar el nombre, apellidos y el DNI si se hace a titulo individual,
o los datos de la asociación o colectivo  si esta se realiza en nombre de un colectivo, asociación o grupo de cualquier índole.
Rogaríamos se realizaran las adhesiones antes del día 5 de Abril, para su presentación pública durante la semana del 5 al 12, en todo el Pais.


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